lunes, 31 de octubre de 2005

El castillo en el aire.


El Castillo en el Aire. Es una película fantástica, muy al estilo Verne o a Los Viajes de Gullivert, a los cuales el protagonista hace mención durante la misma.

Parece que vamos bajando el nivel. Cuando Chihiro es espectacular en su fantasía e imaginación, La Tumba es increíble en humanidad y crudeza, Porco Rosso es entretenida y tierna... El castillo en el aire no me termina de dejar buen sabor de boca, o al menos el que esperaba. Quizá sea porque lo tengo que ver en el ordeandor, quizá porque simplemente esperaba un peliculón, quizá....

Cierto es que es tierna, que es entretenida, que es imaginativa, pero, ¡ay! la abuelita es demasiado parecida a la de Chihiro (mejor al revés, que Chihiro es posterior), mala en sus actos al margen de la ley pero buena en su interior. La isla flotante recuerda demasiado a Gullivert. Los aviones parecen (y posiblemente lo sean) sacados de una novela de Verne. Bueno, que no deja de ser una recombinación de elementos ya dados, poco originales en sí mismos aunque quizá novedosos en su recomposición, y ni así. Demasiado evidente en su argumento: muy malo el malo, muy buenos los buenos. No llega a sorprender su hilo conductor y los personajes, curiosamente, no tienen gran vida interior. Lo extraño es que sea la poca vida interior de los personajes lo curioso, porque no dejan de ser dibujos animados, pero es que lo increíble del Anime es ese mundo interior de que dotan a los protagonistas. Porco es un individuo asquedao del mundo, enamorado de una chica a la que no puede tener (o que no se atreve a tener) y al que una niña devuelve su fe. Chihiro es una consentida que se tiene que valer por sí misma y termina ganándose a todos. En la Tumba de las Luciérnagas la crudeza del mundo termina por aplastar a dos hermanos. Incluso en La Princesa Mononoke la conciencia de que va a morir va haciendo reflexionar al héroe. Sin embargo, en esta entrega, los personajes son muy buenos, siempre tienen claro qué han de hacer, no dudan, no evolucionan psicológicamente a lo largo de la película. Y el malo es demasiado malo, estúpido y común.

¿Recomendable? Sí, claro, es entretenida, pero las hay mejores.

Saludos.

miércoles, 26 de octubre de 2005

Ya regresa.


Ya llega. Aguardad, ya llega. ¿Qué son unos días? Paciencia. Sin apuros. Calma. Esperad a mi señal. ¿Realmente estais listos? ¿Seguro? Pensadlo una vez más. Habrá sorpresas. ¿Cómo no habría de haberlas? Locos... Él ya llega.

martes, 25 de octubre de 2005

Porco Rosso.



Por fin terminó de bajar Porco Rosso (del gran Hayao Miyazaki). Una bonita historia post-primera guerra mundial. Una bella historia, sí, pero que no alcanza a otros títulos de anime como Chihiro o La Tumba. Bonita y entretenida. Sin duda merece la pena.

La película deja varios cabos sin atar, los cuales no afectan al hilo argumental pero son los que más curiosidad despiertan, como por ejemplo ¿por qué demonios el protagonista es un cerdo?. Algunas respuestas que he encontrado:

NO LEER SI NO SE HA VISTO LA PELÍCULA.

"Aunque nunca fue mencionado en la película, una declaración de prensa estableció que él estaba desilusionado con la humanidad y se maldijo a sí mismo para ser un cerdo. Miyazaki estableció que "Cuando un hombre llega a la madurez, se convierte en un cerdo". Parece que Porco esta llevando mucho equipaje, y que se hizo algo para dejar de ser humano.
La historia oficial va como sigue: El Capitán Marco Pagot (nombrado así por un
animador italiano, quién es un amigo de Miyazaki) era un piloto estrella de la Fuerza Aérea Italiana durante la Primera Guerra Mundial. Renunció a la FAI, ya que vió al facismo en alza y buscaba volar siguiendo su propia voluntad. Se convirtió en cazarrecompenzas, asumiendo el nombre de "Porco Rosso". Tachó su propio rostro de cuando era un hombre joven en la fotografía que Gina tiene colgada en la pared de su restaurante, así que nadie puede saber como lucía cuando era humano.
Miyazaki dijo que Porco intentó una vez casarse con Gina, pero la Primera Guerra Mundial estalló entonces, y Gina estaba viviendo en una isla que estaba en territorio austriaco. Como oficial militar, no podía casarse con un enemigo del país. Desgarrado entre su lealtad hacia su país natal y su amor por Gina, escogió su país. Pero cuando atestiguó las muertes de sus camaradas pilotos, incluyendo la de su mejor amigo (el esposo de Gina), empezó a preguntarse sobre el significado de sus acciones, y el significado de volar y morir por su patria. Incapaz de resolver los conflictos en su mente, se convirtió en cerdo. "


"P: ¿Qué era esa extraña nube de la que Porco le estaba contando a Fio?
Es una nube hecha de pilotos muertos y sus aviones haciendo su último vuelo. La historia fue tomada de "Ellos No Crecerán a Viejos" en "Sobre Tí: Diez Historia de Aviadores y Vuelos", de Roald Dahl de 1946. Miyazaki dijo que ama las historia de Dahl sobre pilotos y aviones (Dahl estuvo en la Real Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial), aunque no se preocupó por sus historias de niños tales como "Charlie y la Fábrica de Chocolate"."


"P: ¿Porco se convierte otra vez en humano?
El concenso general es, sí (aunque ya sea que el quedarse como humano es otra cosa). Curtis estuvo insistiendo en ver la cara de Porco, implicando que algo ha cambiado. La conversación entre Porco y Fio en el campamento estableció la teoría de "besar al príncipe rana", así que el beso de Fio (y el amor de Gina) al final hizo cambiar a Porco de regreso a ser humano. Se volvió un cerdo porque estaba desilucionado con la humanidad, pero la inocencia de Fio lo hizo sentir que "todavía hay alguna esperanza para los humanos", como Porco dijo. Esta vez, ganó y no "dejó a otra chica desilucionada". Parece que finalmente se sobrepuso a su propio odio."


"P: ¿Gina gana su apuesta?
Ese es un secreto entre Gina y Fio. ^_^ El consenso general es, sí. No la vemos esperando en el jardín en la última escena. También, el avión de Porco está atracado cerca del jardín privado de Gina cuando Fio voló sobre ellos cerca del final. Miyazaki dijo que en la escena donde Porco recuerda que sucedió durante la Primera Guerra Mundial, Porco (entonces Marco) estaba en el avión No. 4, porque él es (será) el 4º esposo de Gina (y Berlini, el primer esposo de Gina, estaba en el avión No. 1 :)."

lunes, 24 de octubre de 2005

Ingleses...

La manera de hacer que un plagio deje de ser tal es, simplemente, especificar el autor del mismo. Hoy, en esta nueva entrada, voy a obrar tal milagro y lo que podría ser un plagio cutre y malévolo, se convertirá, espero, en una simple reverenzia los que dicen lo que quiero decir mejor que yo. Dejo toda palabra a Arturo Pérez Reverte, el cual logrará lanzar toda mi rabia contra los ingleses. Me gustaría haber sabido todo ésto y haberlo escrito antes que él, antes de que lo hubiera tintado en su columna delSemanal, pero no ha sido así, de forma que el mérito es todo suyo y, totalmente desvergonzado, me atrevo a reproducir letra por letra su columna... hasta que la ley me lo prohiba:



El sable de Beresford

Como sólo tienen memoria para lo que les interesa, conviene refrescársela


"Lo bueno que tienen los bicentenarios es que van en ambas direcciones, como la Historia. Y todos tenemos motivos para descorchar botellas o agachar las orejas. Pensaba en eso con lo de Trafalgar, mientras a los súbditos de Su Graciosa les rebosaba la arrogancia y el chundarata con la espuma de cerveza. No creo, pensé observándolos, que celebren con ese entusiasmo y esa chulería el próximo aniversario que les toca, el año que viene, cuando se cumplan dos siglos desde el comienzo de las fracasadas invasiones inglesas en el Río de la Plata. Con tanto sobarse la gloria de la Invencible a Trafalgar y de ahí a las Malvinas, los futuros súbditos del Orejas siempre pasan de puntillas por encima de las estibas contundentes que, por ejemplo, les dieron Navarro en Tolon, Blas de Lezo en Cartagena de Indias, o los canarios al invicto Nelson –dejándolo manco– en Tenerife. Por eso dudo que monten parada naval o desfiles con fanfarria patriotera dentro de unos meses, cuando se cumplan doscientos años desde el comienzo de su maniobra para arrebatar a España las colonias en América del Sur. Y como sólo tienen memoria para lo que les interesa, conviene refrescársela. Incluyendo, por ejemplo, una cita del propio Times, que en su momento calificó la cosa –una vez fracasada, claro, y tras aplaudirla antes– como «una empresa sucia y sórdida, concebida y ejecutada con un espíritu de avaricia y pillaje sin paralelos».El asunto empezó cuando, crecida por lo de Trafalgar, Inglaterra invadió Buenos Aires, en junio de 1806, con mil seiscientos soldados bajo el mando del general Beresford. Como de costumbre, el motivo era altruista y filantrópico que te rilas: devolver la libertad a los pueblos oprimidos por la malvada España, y de paso –pequeño detalle sin importancia– conseguir materias primas y consolidar mercados para el comercio inglés donde hasta entonces sólo podía penetrar mediante el contrabando. Para facilitar esa angelical liberación de los oprimidos, lo primero que hicieron los británicos fue proclamar allí la libertad de comercio –sólo con Inglaterra, por supuesto–, enviar a Londres el tesoro local bonaerense –millón y pico de pesos en oro–, y establecerse militarmente en la zona sin hablar ya de independencia para el virreinato. Al contrario: ante el consejo de ministros, el rey Jorge III declaró «conquistada la ciudad de Buenos Aires». Pero el gorrino salió mal capado: bajo el mando de Santiago de Liniers, españoles y criollos recobraron la ciudad, dándoles a los rubios las suyas y las de un bombero. Con ciento cincuenta bajas, hecho polvo, Beresford tuvo que rendir sus tropas y constituirse prisionero –luego se fugó, faltando a su palabra–, y del episodio quedó un bonito cuadro, poco exhibido en Inglaterra, donde se le ve con la cabeza gacha, entregando el sable a los españoles.El segundo episodio empezó en enero de 1807. Con veinte barcos y 12.000 soldados, los generales Withelocke, Crawford y Gower volvieron a la carga, tomaron Montevideo –en el acto se establecieron allí enjambres de comerciantes británicos dispuestos a liberar a los oprimidos un poco más– y en junio los ingleses atacaron Buenos Aires por segunda vez. Ahora tampoco hablaban ya de dar libertad e independencia a nadie. Y echaron carne dura al asador: 8.000 soldados veteranos avanzaron por las calles de la ciudad; pero los frenó la gente, peleando casa por casa. «Todos eran enemigos –escribiría el coronel inglés Duff–, todos armados, desde el hijo de la vieja España al esclavo negro.» El ataque decisivo del 3 de julio se estrelló contra la resistencia urbana organizada por Liniers: las tres columnas inglesas que pretendían alcanzar el centro de Buenos Aires, pese a que avanzaron imperturbables dejando un rastro de muertos y heridos, tuvieron que retroceder y atrincherarse, acribilladas a tiros y pedradas desde las ventanas y azoteas de las casas. Resumiendo: recibieron las del pulpo. Luego los porteños, con ganas de cobrarse las molestias, contraatacaron a la bayoneta hasta que «por los caños corrió la sangre». Con casi tres mil fulanos muertos y heridos, los malos tuvieron que rendirse, evacuar Montevideo y regresar a Inglaterra con el rabo entre las piernas. «Jamás creí –escribiría después el general Gower– que los rioplatenses fueran tan implacablemente hostiles.»Así que ya ven. Este año tocó Trafalgar. Vale. Pero en el 2006 y el 2007 toca Buenos Aires. No se puede ganar siempre."

sábado, 22 de octubre de 2005

Asimov.

Buscando un buen anuncio para un trabajo de clase, me acordé de aquellos geniales de BMW, el archiconocido de la mano, "¿te gusta conducir?". Lo que no recordaba era uno de la misma tirada que aun es mejor. El anuncio, como recordareis, ofrece una serie de secuencias de gentes en variadas situaciones acompañadas de una voz muy profunda y una música destilado añoranza. Lo que la voz pronuncia es el siguiente texto:

"Fíjate en ti.No lo digo con ánimo de desprecio, pero fíjate bien.El material del que estáis hechos es blando y su energíadepende de la oxidación ineficiente de la materia orgánica.Entráis cada noche en un estado de coma y soñáis,¿pero de que sirven los sueños si casi nunca se cumplen?Pensáis, es cierto, pero os equivocáis frecuentementey a la menor variación externa perdéis vuestra eficacia.Sois alterables, sois imperfectos.En cambio yo, preferiría sentir lo que sentís."

Pues resulta que el texto es de Asimov, del mismo relato (Razón) en que se basaron para hacer el guión de Yo, robot .

Cómo la perfección envidia la imperfección. Podríamos decir que la perfección es la Razón, con mayúsculas, la Razón en tanto que exactitud, ajuste, precisión, rigor. Imperfección en tanto que sentimientos, pasiones, tristezas, alegrías... la imperfección es nuestra parte menos precisa, la del corazón. Miro atrás y veo a Platón, Aristóteles, Séneca, 2000 años de cristianismo (San Agustín y Santo Tomás), etc. Ellos ya lo habían dicho, y un anuncio nos lo repite y lo revoca. Asimov rompe con la tradición y nos deja perplejos (¡una máquina perfecta nos tiene envidia!) en un texto genial.

Saludos.

jueves, 20 de octubre de 2005

Un sucio muy duro.


Y aquí está el incombustible Clin Eastwood (de jóven). Su película, Harry el Sucio, llena de escenas sobadas y momentos predecibles me deja con una sóla duda. ¿Copia esta película todos los recursos clásicos de peli policiaca con tipo duro o es que ella ha sido la madre de todas las putas?

Chico duro inconformista que odia a todos por igual, sin preferencias, al cual todos sus compañeros caen heridos y le terminan poniendo como ayudante a un novato sin experiencia al que repudia. Malo muy malo y justicia por su mano.

Genial.

miércoles, 19 de octubre de 2005

Filosofonauta.

Viendo que Jillo había bautizado mi blog con un nombre mucho más original y más acorde con el espíritu del mismo, he decidido cambiarlo y aprovecho para darle las gracias. Brillante por su parte. También aprovecho y cambio el fondo. Cansado ya del papel tapiz de la abuela probaré éste más sobrio y más "actual". Hasta que encuentre algo mejor.

Saludos.